Mikel Urmeneta

Cadáver Exquisito

Fue en un pueblo sin mar. Mikel Urmeneta llegó una noche de verano a Utopía y se quedó para siempre. De los múltiples papeles que le adjudican en su vida, optó por ser lo que es, cadáver exquisito. Gin Tonics con pepino y mojitos que se iban endulzando a medida que se acercaba la madrugada, fueron los guardianes del espíritu cierto y surreal de la realidad que esa noche compartió Mikel con Merche, Jabi y conmigo. El cadáver exquisito, ese juego perverso e inocente creado por los surrealistas, consistente en escribir un texto, mostrar sólo la última frase al siguiente amigo escritor y así hasta completar una narración con la coherencia del azar y la fortuna del inconsciente colectivo, fue, en decenas de intentos, la fragua de la amistad.

Me había contado Maruja Mallo sus noches de cadáveres exquisitos en los treinta con Paul Éluard y André Breton. Me había relatado don Luis Buñuel como en la Residencia de Estudiantes era un juego casi obligado en la habitación de Dalí o Federico. También Eduardo Westerdhal y Pérez Minik me dijeron como se dibujaban, con igual técnica que los relatos, cadáveres exquisitos en el París de los treinta ... pero nadie hasta esa noche se me había acercado y, con la misma naturalidad con que se propone compartir copa y desamores, me había planteado hacerlos.

Hoy, pasados varios meses de esa noche, sé que Mikel Urmeneta no es nada de lo que la gente cree que es. No es gin tonic, ni mojito, ni iconoclasta, ni loco, ni fiestas, ni gastrónomo, ni amante, ni genio, ni fotógrafo excelente, ni, aún menos, dibujante. Mikel no es tampoco un cadáver y evidentemente para nada es exquisito. Mikel es simplemente el niño perdido de las noches, que busca por Nueva York, Pamplona o Benalup, con quien poder compartir su inocencia.

BLOG DE MIKEL URMENETA EN "EL PAIS"

UTOPÍA

20 AGOSTO 2009

Mucho he tardado en llegar a Utopia estando tan cerca.

 

El Hotel Utopia esta a dos pasos de todos los que caminamos por Andalucia.

 

Un oasis marciano cargado de historia y sentimentalismo donde hasta el ultimo enchufe tiene algo magico que susurrarte al oido.

 

Destino imprescindible de intelectuales y enamorados, de inquietos y de artistas, de viajeros interesantes y lugareños sensibles. De amigos, de almas errantes o de familias inteligentes. Refugio de celebridades, de actores, directores y musicos. ¿Quien es aquel de aquella mesa que me suena tanto? Tal vez Woody Allen que se prepara para tocar el clarinete… No puede ser. Aqui si.

 

Llegamos a Utopia (Benalup-Casas Viejas) en media hora desde Zahara de los Atunes.

 

Cenamos como reyes en La Fonda mientras escuchabamos la bella voz de la bella Merche Corisco y nos sumergiamos en los creativos y convulsos años 30.

 

Copas, guitarras y cadaveres exquisitos compartidos con cabareteras y espias. Se nos hizo tarde porque se estaba muy bien.

 

Ya en la habitacion, comi la fruta dorada y prohibida del arbol de la vida y me hice inmortal por unas horas. Justo hasta que una generosa resaca me ataco camino de Sanlucar de Barrameda.

 

Pronto. Utopia . Cerca.

http://lacomunidad.elpais.com/mikel-urmeneta/2009/8/20/utopia