Mi experiencia de amor en Utopía

 

Si ya viajó a Utopía enamorado, o prendió el amor a lo largo de su estancia, o una nueva sensación de amor, sutil o trascendente, pasó con su pareja y desea narrarla con palabras, y hasta puede que desee acompañarla de una imagen, este es el espacio que Utopía le brinda para compartir con todos su experiencia.

Experiencias vividas en Utopia

Chary Jiménez en la Habitación Estrecho

Junio 2012 en los conciertos de Mikel Erentxun

Quiero agradecer a toda la familia de Utopía, como siempre, el trato recibido durante el fin de semana pasado.

Utopía no es solo un hotel, me di cuenta la primera vez q pise su patio y se despertaron todos mis sentidos.
Esta era mi cuarta vez allí, y no podría quedarme con ninguna como especial, porque cada una de ellas ha sido especial y distinta.

La primera de ellas porque descubrí lo que significa estar allí y  todo lo que provoca Utopía. Y además esta primera vez era el 'año cero' en mi vida después de muchos años de aislamiento y estar en una jaula de oro, era la primera vez que me sentía yo misma y tenia el suficiente coraje para tomar a mi hija y sentirnos libres y felices. Y q mejor lugar para hacerlo !!

Mi segunda vez, fue maravillosa. Y es que en Utopía todo es posible, hasta el amor !!

La tercera vez reencuentro con una familia q crece cada vez mas y q nos reunimos en armonía entre esas paredes al menos dos veces al año. Grandes amigos.

Y esta última q aún respira en mi corazón y q hace q mi sonrisa permanezca hasta q vuelva a compartir la siguiente vez, pues tal vez ha sido la más completa: hemos sido tres y es q la magia es la magia y es maravillosa.

Y todo esto es posible únicamente allí en Utopía. Y es posible gracias a cada una de las personas q están allí, porque sin alguna de ellas nada seria igual.

Gracias a todos de corazón.
Gracias a Mikel, por supuesto, porque todo esto es posible por tener gente q le quiere tanto a lo largo de todos estos años, y como en mi caso, aunque me lo hayan prohibido durante mucho tiempo, siempre ha estado ahí y es gracias a él q pude entrar a formar parte de esta gran familia.
Gracias a Miguel Angel, por compartir su sueño y su entusiasmo con nosotros. Como te dice mi hija, el 'abuelo Miguel'.
Gracias a María José porque es sencillamente dulce y encantadora.
Gracias a Araceli porque es la persona más cariñosa de esta familia y más atenta del mundo y siempre nos ha tratado y recibido con una gran sonrisa.
Y gracias a todos y cada uno q con un poco y otros con un mucho hacéis q todo este sueño sea tan bonito, tan real y nos haga felices.

Os queremos familia Utopía.
Contando los días para volver.
Besos.
Erika y Chary.

En la gloria.es en la habitación República

Abril 2011

El pasado fin de semana ha sido muy especial para mi... no solo por comenzar una nueva década sino porque me han llevado a un sitio muy especial. Mi chico me tenía preparada una gran sorpresa: pasar un fin de semana en el Hotel Utopía, un hotel en medio de  Benalup, en la sierra de los alcornocales de Cádiz. Un lugar singular allá donde los haya como el ideador de toda este lugar, Miguel... un Señor realmente impresionante con un carisma y un saber hacer que transmite por donde quiera que va.

Es dificil explicar con palabras, pero desde que llegas te reciben con gran amabilidad y mientras cogen los datos de la entrada en lugar de esperar en la aburrida recepción te invitan a tomar algo fresquito en el bar. En un bar ambientado en los años 30. Década en la que el arte fue uno de los grandes protagonistas. Una década que no pasó desapercibida.  No hay rincón que no te llame la atención, cuadros, esculturas,columnas te distraen y te trasladan a esa época. En realidad no solo el restaurante sino cada una de las habitaciones está decorada en los años de la república con un gusto exquisito. Todas diferentes y a cual mejor. Nosotros nos quedamos en la habitación precisamente con el nombre de República, pero ya dijimos que volveríamos pronto... que nos quedan 15 habitaciones mas por conocer.

El hotel alberga un museo en el que se puede revivir esta década tan excitante!

Las habitaciones se localizan en dos alturas entre patios, plantas y callejuelas formando un publo dentro del mismo pueblo lo que da una tranquilidad y desconectas del estrés y la velocidad a la que vivimos a diario.

Por las noches el restaurante coge mas encanto aún si cabe: cena exquisista con una fusión de comida tradicional, innovadora y con un toque de erotismo. Y de postre un espectáculo con música en directo que no te puedes perder. Cada fin de semana el espectáculo varía aunque siempre caracterizado por ese toque de erotismo de cabaret de los años 30 y siempre acompañada de unos invitados de excepción: Carlos Gardel, la Argentinita, Lorca, Mistinguet...

Dejo algunas imágenes aunque no hay nada como pasar al menos una noche en este sitio lleno de encanto y erotismo.

 

Lola y Fernando en la Habitación Tánger

Enero 2010

Nunca he ido a Tánger. Me habían hablado que no era necesario cruzar el Estrecho. Me insistieron que a este lado, en Utopía, Tánger guardaba sus encantos en un Hotel que de por sí ya es puro encanto.


Era muy tarde. El lugar, la cena, el espectáculo, las copas, habían creado en mí, y al parecer en mi pareja, una sensación de irrealidad. Mil veces nos preguntamos pero ¿dónde estamos?, hasta que decidimos dejar de ser prosaicos y hacernos estrellas perdidas de la noche, disfrutando sin más, sin volver a cuestionarnos nada.


Al llegar, ¡al fin!, a nuestro particular Tánger, mi cuerpo no estaba para muchos trotes. Para ser más exactos, el suyo tampoco.


Nos acostamos y empezamos a leer párrafos sueltos de una antigua edición que allí hay de Los Cuentos de la Alhambra. Luego pasamos a las postales. Decenas de postales de los años treinta de Tánger y el norte de Marruecos. El sueño parecía que nos envolvería en cualquier momento, pero algo especial lo impedía. Casi sin darnos cuenta el cansancio voló de nuestros cuerpos y yo me fui haciendo, en una madrugada eterna, odalisca de un harén. No era un juego. Fui poniendo nombre a mis compañeras, las mismas que aparecían con su imagen en las postales. Todas con Zeta: Zahara, Zaida, Zafina, Zena y Zemira. Cada una de ellas pasó a tener su propia ropa o desnudez, y su rincón en la habitación, su espacio vital del harén. Ni él ni nosotras reíamos, sólo sonrisas de miradas, ya que el resto de nuestros rostros se ocultaba por gasas ribeteadas de monedas que sonaban al movernos.


Ahora sí se que he ido a Tánger. Ahora puedo afirmar que Zahara es dulce como los dátiles, Zaida atrevida como la espada del sultán, Zafina perversa como una adolescente, Zena arena del desierto en la tormenta, y Zemira vientre, vientre de danza y de amor.


Pasan los días y sé que siguen vivas. Voy a volver, las necesito.

Zahara, Zaida, Zafina, Zena y Zemira