ESPECIAL ZAHARA

VIERNES 6 DE JULIO

Viernes 6 de Julio

ZAHARA DE VUELTA A LA UTOPÍA

dentro de su gira de conciertos por toda España. la genial cantautora hace parada, una vez más, en Utopía.

 

VER MENÚ DEGUSTACIÓN


LA PAREJA TÓXICA es un álbum de ZAHARA producido por Ricky Falkner, y grabado durante el verano de 2011 en La Casa Murada (Tarragona). Con Jordi Mora de ingeniero de sonido. Para captar la esencia de los conciertos el disco fue grabado casi en su totalidad tocando en directo junto a toda la banda: Xavi Molero (batería), Alfonso Alcalá (bajo), Narcis Corominas (piano), Sergio Sastre y Dani Vega (guitarras).

 

  LA BIOGRAFÍA

ZAHARA

 

Zahara, nació en Úbeda hace 28 años y actualmente reside en

Barcelona. Desde que en el 97 compusiera su primera canción "Una

palabra" no ha parado de escribir canciones, participando con ellas

en numerosos concursos y dando pequeños conciertos por toda la

geografía española, hasta que en 2005 autoeditó su primer disco

"Dia 913".

Gracias a la gran acogida en internet y usando las redes sociales

como aliadas (más de un millón y medio de visitas en Myspace en

un año) dio el gran paso a Universal con quien editó en mayo del

2009 "La fabulosa historia" con 11 canciones producidas por

Carlos Jean y Ricky Falkner.

Su canción Merezco, fue elegida la sintonía de la Vuelta Ciclista a

España en la edición del 2009 sonando en los hogares españoles

durante todo septiembre y en enero del 2010 obtuvo el PREMIO

AUTORA REVELACIÓN en los Premios de La música por dicha

canción y el premio CANCIÓN DE AUTOR en los Premios Guille.

Tras finalizar su contrato con Universal, firmó con Music Bus,

con quien ha editado su siguiente trabajo "La Pareja Tóxica", un

monográfico sobre la tristeza, la soledad y las relaciones abocadas al

fracaso. Producido por Ricky Falkner y grabado en directo durante

el verano de 2011, salió a la venta en noviembre del mismo año.

Actualmente continúa presentando este disco, el cual ha recibido

buenas críticas por parte de prensa y público.

 

LA CRÍTICA

 

Zahara / La pareja tóxica

Musicbus (2011) - Crítica por Vemarllo

 

Tardó un poco más de lo anunciado en aparecer sobre las estanterías musicales, pero como dice el refrán, lo bueno se hace esperar. La pareja tóxica es el tercer disco de la cantautora María Zahara Gordillo Campos, más conocida por el público simplemente como Zahara. Un trabajo en el que se nota la madurez que la ubetense ha alcanzado musicalmente hablando. Si su anterior y segundo álbum La fabulosa historia de…fue la mejor carta de presentación de la artista, una especie de “Hola, soy Zahara”, el de ahora es claramente la reafirmación de una etapa personal y profesional crispada pero sin duda superada, y que se podría traducir en algo así como “Ey, sigo aquí, sigo siendo yo, pero mucho más fuerte”. Doce son las canciones que lo componen, y en cada una de ellas encontramos a una Zahara más desnuda en cuanto a sentimientos se refiere, a una Zahara dolida, irritada y con ganas de dar un puñetazo sobre la mesa y poner las cosas en su sitio. Démosle, pues, al play del reproductor para que empiece a sonar la toxicidad que nos espera en este nuevo álbum. Y la cosa comienza fuerte. “Puedes creer en Dios, no hay Dios”. Con estas palabras arranca el dolor que se deja entrever en la letra de ‘El universo’, en la que podemos oír frases tan estremecedoras como ‘tan solos y tan bellos que no lo puedo soportar’, dichas con una voz más dura de lo habitual.

 

El toque de elegancia en La pareja tóxica lo dan canciones como ‘Leñador y la mujer América’ o ‘La mujer mayúscula y el mar’. La primera, una fábula con personajes imaginarios que representan metafóricamente a la pareja. La segunda, el típico cuento de amor junto al mar, evocando la melancolía que estos dos iconos suponen cuando caminan cogidos de la mano. Ambas canciones muy del estilo zaharista al que nos tenía acostumbrados y que junto a otro título de la lista, ‘Mariposas’, nos recuerda al optimismo que transmitía en La fabulosa historia de... pero un escalón por arriba. Esa dulzura llena de esperanza de su anterior trabajo ahora se convierte en superación del sufrimiento a golpe de guitarra. Un estado de ánimo que también encontramos recorriendo el resto del disco y en canciones como ‘Frágiles’, ‘El lugar donde viene a morir el amor’, ‘Del invierno’ o ‘El caso de emergencia’, todas ellas sacudiendo con fuerza a quienes las escuchan, con letras desgarradoras en las que se habla de la admisión del fin del amor, el reconocimiento del dolor que causan los sueños rotos, la batalla emocional que desemboca en la aceptación de la realidad y el valor para respirar hondo y dar el paso hacia delante que te permite sobreponerte.

 

Y de repente, las más gratas sorpresas. De ‘Camino’ a ‘Camino L.A.’, Zahara se deja de ñoñerías y de su boca salen perlas como “quisiera reventarte bajo mis pies, quisiera volarte la tapa de los sesos, bañarme con tu sangre, beberme tus excesos, no dejaré que nadie te salve del infierno”. No hay qué dejar volar demasiado la imaginación. Escuchar esta canción nos lleva a fantasear con una Zahara casi irreconocible, enfundada en un traje de cuero, a modo de heroína que busca vengarse de aquellos que le han dañado. “Pedirán perdón los que creen que merecen absolución” Se puede decir más alto pero no más claro.

 

Sin embargo, aún nos queda hablar de lo mejor de La pareja tóxica. Aún falta la guinda del pastel, el pico de la cima, el clímax de la rabiosa historia de amor intoxicado que nos cuenta Zahara en su tercer trabajo: ‘General Sherman y cómo Sam Bell volvió de la Luna’, cantada junto a Ricky Flakner, productor del mismo disco. Con una melodía sugerente y a dos voces de fuertes contrastes Flakner y Zahara comparten la primera persona del singular para llevarnos al extremo en cuanto a estado emocional se refiere, regodeándonos en la tristeza y disfrutando extrañamente del dolor. Una máxima que impera prácticamente en todo el álbum. Y de este modo llegamos el final del viaje emocional al que nos traslada Zahara en su nuevo disco. Bajo un título más que acertado, ‘Adiós’, y una pregunta central que lo dice todo, “¿cómo has tenido el valor de hacer una canción de amor?”, la cantautora ubetense nos muestra la parte amarga del sentir, nos enseña a aceptar los diferentes estados de una ruptura, de la descomposición emocional que supone y nos enseña que existe otra manera de hacer canciones de amor, o más bien, de desamor. Porque el lado triste de la historia también debe ser cantado.

 

Sin lugar a duda, con La pareja tóxica Zahara nos ha sorprendido mucho y para bien, alejándose de las siempre odiosas etiquetas y marcando un estilo propio que la distingue bastante de aquel recuerdo que tenemos de ella a través de su sencillo ‘Merezco’, elegido como la canción oficial de la Vuelta Ciclista a España 2009 y que permitió que el gran público la conociese más. Un trabajo, su tercero, muy diferente a los anteriores, sobretodo a su predecesor La fabulosa historia de..., pues nada tiene que ver con una compilación de canciones dulces como nos imaginábamos que sería. Esta vez, su disco evoluciona, como lo ha hecho ella. La pareja tóxica narra una historia de sentimientos y de cómo éstos van cambiando a medida que se avanza en la escucha del álbum, como paralelismo del avance dentro de las relaciones de amor. Canciones maduras cantadas con una voz diferente y con melodías perfectas en las que cada sonido, cada instrumento está donde tiene que estar, incluso los silencios.

 

Indiscutibles son las influencias folk de Alondra Bentley o del pop-rock de Iván Ferreiro y Love of Lesbian en Zahara. Sin embargo, todo pierde sentido tras escuchar su nuevo trabajo, un disco tóxicamente alejado de la amabilidad a la que nos tenía malacostumbrados. Y si no basta con oírlo en el reproductor para entenderlo, sólo hay que acudir a alguno de sus directos de la gira en la que ya se encuentra enfrascada. Madrid, Zaragoza, Alicante o Murcia son sólo algunos de los lugares que la cantautora visitará en los próximos meses, deleitando a los que asistan con sus agridulces canciones que muestran la otra cara del amor. Porque hay veces que es preferible que uno se enfrente a sus temores para poderlos superar y pasar página, y si es con música mucho mejor.