Mikel Erentxun

No hay detrás historias que te cuente. Como si fuera hoy la noche en que decidió cantar. No hay agazapados estornudos de fama con los que adornar leyendas. Como si fuera fruto del azar que le esperen padre e hijo el autógrafo fetichista del renombre. No rompe el ritmo de su lento latido de paz y maratón ni Manolo Moro pidiéndole durante dos horas que cifre sus acordes para hacerlos partitura con los que acompañar al piano el Detalle del Miedo. Como si el tiempo y los acordes estuvieran siempre de su lado. No pide explicación alguna del porqué le llamé Ulises y reclamé su presencia en el escenario como la vuelta a Itaca del guerrero que a su pueblo le fue fiel. Como si tuviera serenamente asumido que en su mundo es rey y que su mundo es de aquel que quiere entrar y que la Itaca de su mundo está justo en el sitio en que su voz y su guitarra suenan.


La utopía estuvo el sábado en la yema de los dedos del corazón de más de cien gargantas. La suya y las nuestras. Entre todos hicimos el concierto y nos salió de maravilla.

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Comentarios: 2
  • #1

    hotelutopia (miércoles, 23 diciembre 2009 09:42)

    Genial! Cómo me hubiera gustado estar en Utopia y compartir ese momento con vosotros. Besabrazos desde Pamplona

  • #2

    Andrew Ryan (miércoles, 23 diciembre 2009 14:50)

    Como siempre, un diez para Utopía.

    Un diez por traernos (de nuevo) a esta provincia a un artista de la talla del Sr. Erentxun y hacerlo además de esa manera intimista, entrañable y accesible que sólo puede esperarse de un lugar como Utopía; que debemos agradecer, sin duda, a la exquisita sensibilidad de personas como su creador y al increíble personal del que ha sabido rodearse para sacar adelante un proyecto que a todos nos tiene enamorados.

    Al menos, a quien suscribe le tiene encandilado desde el primer día que tuvo la suerte de "pasar por allí", casi por casualidad, y probar en buena compañía las delicias de su bien afamada Fonda. En el recuerdo de ambos quedan las atenciones brindadas desde el primer día y, cómo no, la irresistible personalidad del chef Doménico.

    Aquella compañía, afortunadamente, pasó a significar algo mucho más profundo, y, quién sabe, quizá Utopía tuvo algo que ver en ello. A nosotros nos gusta pensar que así es y desde aquella primera vez, casi casual, hemos tenido la suerte de disfrutar de experiencias tan inolvidables en Utopía como el último concierto que brindó Mikel Erentxun hace ahora un año para despedir su anterior etapa musical; aunque yo, desde aquí, quiera romper una lanza a favor de Pablo Carbonell, que tocó la día siguiente, dejándonos muy buenos momentos, como el impagable (e improbable) dueto con Mikel Erentxun tocando "Mi agüita amarilla".

    Y este año vamos a cumplir el anhelo de pasar la Nochevieja en Utopía con nuestros seres más queridos. Seguro que será igualmente inolvidable.

    Felicidades a Miguel Ángel y a todo el personal de Utopía por hacerlo posible, así como por esta nueva web que, sin duda, permitirá a los afines a este proyecto compartir sus experiencias.

    Dicho esto, y, con ánimo de comentar concretamente este primer tema del blog, tengo que dar un pequeño tirón de orejas al Sr. Erentxun, porque las palabras de Miguel Ángel no hacen sino corroborar la impresión que me llevé en el concierto previo al sábado, el que tuvo lugar el viernes, en el que el Sr. Erentxun se limitó a cubrir el expediente y reservar fuerzas para el día siguiente. Nos dejó bastante mal sabor de boca y debiera recapacitar el artista en que el esfuerzo (de toda índole) que hace el seguidor para asistir a su concierto es idéntico el viernes y el sábado, por lo que se merece la misma o parecida dedicación tanto el que asiste al primero como el que tiene la suerte de acudir al segundo. Por otro lado, cualquier cambio, siquiera sutil, en el estilo tan característico de este artista (supuesta justificación de su breve retiro y pronta reaparición), es tan nimio que resulta prácticamente imperceptible (al menos en lo se dejó oír el viernes).