Utopía en la Prensa

El culto de Utopía


Utopía, crónica muy artística de los años 30 sin salir de Benalup, se ha convertido en un pequeño lugar venerado por los viajeros y prepara la expansión del "concepto"


Por Jordi Garret  

 Diario de Cádiz 05/04/2010

 

 


Hay un cabaré en Benalup y es muy cierto, aunque la atmósfera de la fonda de Utopía esté cargada de una irrealidad extraña y rotunda. Hay una utopía en estado puro. Es un café-teatro de los treinta, la herencia de Bataclán, Folies Bergère, o puede ser Moulin Rouge, o una taberna tanguera, o un cabaré berlinés en el ocaso de Weimar. Vaya usted a saber. "Bienvenidos a Berlín, París, Buenos Aires, Benalup", comienza el espectáculo.

CUATRO ASES, SEIS ESTRELLAS
LOS GRANDES NOMBRES DE LA NUEVA COCINA ESPAÑOLA -FERRÁN Y ALBERT ADRIÁ, JUAN MARI ARZAK Y JOSÉ ANDRÉS- SE DIERON CITA DURANTE ESTOS DÍAS EN EL HOTEL UTOPIA DE BENALUP-CASAS VIEJAS.

Por Pilar Vera

DIARIO DE CÁDIZ 19 AGOSTO 2008

 

¿Qué hacen los grandes de la cocina cuando se van de vacaciones? Comer, claro. Y cocina. Y hablar de cocina. El síndrome de Estocolmo aprieta pero bien.

El pasado fin de semana, Ferrán y Albert Adriá, espoleados por José Andrés, decidieron cerrar cuatro días el Bulli en plena temporada y bajar al sur-"Al fin, si me quedo por Levante o por Mallorca, siempre me parece lo mismo. Y sí pienso volver por aquí", comenta Ferrán Adriá-. A ellos se unió el domingo Juan Mari Arzak, que voló hasta Cádiz exclusivamente para "cenar con unos amigos".

El lugar que acogió semejante imposible no fue otro que el hotel Utopia, en Benalup. ¿Suena remoto Casas Viejas en Washington y Gerona?.

"No, no -explica José Andrés, que ha actuado como anfitrión del encuentro. Mi mujer es de Algeciras y llevamos cuatro años viniendo por aquí... además de tener casa en Zahara. Y había oído hablar de este hotel, algo simbólico y exótico que sólo podía haber sacado adelante alguíen como Miguel Ángel".

NOCHES DE CABARÉ


Utopía, el espíritu de los años treinta

en la gaditana Benalup-Casas Viejas

 

Fernando Gallardo 


EL PAÍS. EL VIAJERO. 27/02/2010

 


La vida es un cabaré, viejo amigo; ven al cabaré. Un café teatro de los sueños como éste, evocador del Berlín de los últimos días de Weimar o del París fragante a Chanel Nº 5, se merece un maestro de ceremonias (Willkommen!) tan versado en los años treinta como Miguel Ángel Fernández. Periodista, editor, anticuario, mecenas y curator de un museo belle époque en el interior de su particular Utopía que reúne más de 2.000 piezas conmemorativas de aquella década superlativa para las vanguardias artísticas europeas. Picasso, Le Corbusier, Mies van der Rohe, Robert Capa, Carlos Gardel, La Mistinguet, Josephine Baker...

MELÓN, FONDO DE PIANO

Y PLATO ART DECÓ

El Hotel Utopía de Benalup crea en la provincia un nuevo concepto de cenas temáticas, como las eróticas, con música y espectáculos que están cautivando al público

Por José Monforte

LA VOZ DE CÁDIZ 20 Junio 2009


No falta un detalle. Tras un largo pasillo que sirve de museo sobre los años 30 aparece un gran comedor elegante, pero sin aspavientos, con el aire de los años 30, pero sin dejar de ser moderno. Llama la atención unos sillones de color rojo destinados a los comensales. Son así porque están diseñados para que la gente esté sentado en ellos varias horas sin incomodarse. La estancia la preside un teatro y en la esquina un piano que parece antiguo pero no lo es. El ambiente es como de cabaret pero a lo fino. Hasta la camarera viste un uniforme con cofía, perfecto para la ocasión. Parece todo tan encajado, como una obra de teatro, que hasta la directora comercial, Yolanda Almagro, luce un peinado y un elegante vestido rojo, que es la vez muy actual pero recuerda a aquella década.

UTOPIA EL ESPIRITU DE LOS AÑOS TREINTA
REVISTA GUIA PEÑIN SIBARITAS

ABRIL 2008 Por Paz Ivison

 

Insólito, único, y verdaderamente sorprendente. Para aquellos que buscan otra dimensión , algo más allá del confort y la comodidad. Un hotel lleno de referencias de la década de las luces del siglo XX: los Años Treinta.

Tomás Moro nunca estuvo en Benalup. No pudo. Ni tampoco Robert Capa, el gran fotógrafo; ni Federico García Lorca, ni Alberti, ni Margarita Xirgu..., pero el espíritu de todos se concentra en este establecimiento tan inusual como felizmente asombroso.